Aremolino,
el caos,
energía afortunada del ser.
Me avecino,
y caigo,
cruz del karma traída al nacer.
El encuentro,
desarraigo,
momentum cargado de placer.
Y te me fuiste,
se fue el miedo, sí,
Se fue la lucha, sí,
se fue el tumor, lo acepto.
Pero ahora,
acá sólo, con mi alma,
con mi pelo, mi perfume,
mis brazos, mi recuerdo,
mis dedos y mis ojos,
que preguntan por vos.
¿Qué tengo para decirles?
más que te fuiste,
y con vos se fueron ellos.
Y acá quedó el campo de batalla,
plagado de agujeros y cadáveres.
La victoria es tuya.
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Pequeño espacio de (in)expresión personal.
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