Me da la ligera impresión,
que la tele no habla de vos,
no me comenta si se fue el nubarrón, o no,
que en el diario no aparece Dios,
no me dice si Él te llamó,
o si seguimos siendo dos.
Me parece, me pareció,
que la tele nunca me mostró,
cómo sonreír, cómo decidir, cómo abrir
como triunfar y cómo decirle al porvenir,
que en la radio no está tu voz,
ni los pájaros cantándole al sol.
Se me ocurre, se me ocurrió,
que la primera plana leyó,
el crimen, la violación,
el poco humano que soy,
y el que nunca apareció,
fue el abrazo que mi viejo me dio.
Noto que, ni bien abrió,
el noticiero vociferó,
el crimen, el hambre, el que asesinó,
mientras el viento despeinó,
y la cama se desarmó,
y el cielo se despejó.
Hagamos de imprenta la paz,
la televisora bienestar,
la radiodifusora del progresar,
y dejémonos de molestar,
con el blah blah blah blah blah,
parar la pelota y pensar.
Que el hombre es parte amar,
parte abrazar, parte saltar,
parte callar y parte equilibrar,
parte compartir, parte construír,
y no la parte destruír,
que desean demostrar.
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Pequeño espacio de (in)expresión personal.
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