Si me tenés acá, siempre que quieras.
Me molesta serte fiel, me molesta mirarte a los ojos y que me digan la verdad, pero que vos me mientas. Me molestan tus manos que no me dejan tocarte, tu cintura que me evade, tus largas pestañas oro negro. Me molesta no verte, no escucharte, y el puto celular sin tus mensajes. Me molesta verte, escucharte, el beso de bienvenida y el de terrible despedida... “Hasta mañana” me decís, siempre hasta mañana... Nunca hasta dentro de un rato, o hasta hoy... y eso me molesta.
Me mata que tus ojos se derritan con los míos, me molesta tu mirada tan honesta, y tus labios diciéndome “NO, tengo que trabajar a la mañana”. Me molestan tantas cosas... me molesta que me molesten.
Pero la verdad es que más me molesta no tenerte, no verte, no besarte, no serte...
Me molesta como te contornea la luz tenue del aeropuerto, demasiado tenue para mis ojos cansados. Me molesta como te vas caminando y tu manzana va detrás. Me molesta no poder gritarte, por estar a tu lado al trabajar.
Me molestas, pero que rica molestia...
¿Y? ¿Cuándo nos vemos fuera del laburo?
Ya sé la respuesta, dejá...
Y me molesta saberla...
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Pequeño espacio de (in)expresión personal.
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