Cortadas las alas,
espina quebrada.
Ojos romaní,
suelos de tierra infértil.
Rotas las almas,
dentadura postiza.
Cerebro en el maní,
cielos cargados de muerte.
Algún error ocurrió,
en la mente del animal.
Que lo llevó al fondo del mar,
al tope del sol,
a minarse la vida,
buscando a Dios.
Sólo para olvidar,
con la píldora marrón.
Señores del fuego y del dolor,
del morbo, del verde,
de las castañas podridas,
del cero a la izquierda, amor.
Arcoiris en el ojo,
una sonrisa dentada,
un espíritu puro y brillante,
y una espada afilada.
Y el abrazo a la Madre Tierra.
Y la felicidad de ser uno.
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Pequeño espacio de (in)expresión personal.
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